Al entrenar jiu-jitsu, sudamos, eso es lo normal, eso es lo ideal. Al mismo tiempo, nuestros niveles de testosterona suben, esto produce algunos fenómenos secundarios en nuestro cuerpo, algo que suele suceder cuando el cerebro cree que está peleando para protegerse. En estos casos, nuestro cuerpo animal, quiere hacer cosas de animales, como marcar físicamente con olores a nuestros oponentes, a nuestras parejas y a los elementos que entran en contacto con nosotros.

Increiblemente, estos olores tienen mas bien un fin reproductivo, es un olor que aleja a otros humanos de mismo sexo y que atrae a otros humanos del sexo opuesto. ¿Se han dado cuenta que cuando estamos próximos a una cita amorosa, empezamos a sudar sin explicación alguna?, y es precisamente en esas partes de olores magicos, me refiero a que producimos una feromona que es pariente cercano de la testosterona. Este olor químico se pega a la piel humana y a la celulosa.
No todo el sudor contiene estas feromonas salen de zonas específicas del cuerpo humano, ya que si bien toda la piel está cubierta por glándulas de sudor, el sudor normalmente es agua con sales y un poco de grasa (glándulas ecrinas), mientras que en la zona de las axilas, la ingle, alrededor del ombligo, las areolas de los pezones y los párpados, ahí exactamente donde hay pelos, debajo de cada pelo hay una glándula (glándulas apocrinas) que expelen estas sustancias y son olores que resisten la mayoría de los jabones neutros, resisten el agua limpia, se activan sobre la piel de la otra persona y sobre la celulosa del kimono, ya que el algodón es uno de los formato de celulosa más puros que hay en la naturaleza. El resultado, es que los kimonos se van intoxicando con un olor que no sale ni siquiera con varios lavados, y nosotros, nuestra piel, llega con un olor a “gimnasio” que no sale con nada.
En el caso de las luchas de jiu-jitsu con kimono, el sudor se acumula en el kimono y está disponible para marcar lo que toca. Los hombres, producimos olor principalmente en nuestras axilas, un olor bastante penetrante y desagradable para otros hombres, mientras que las mujeres producen más olor en su ingle, misma cosa, un olor que resulta desagradable para otras mujeres. El olor en el caso de los hombres es más fuerte en todo sentido ya que en general producimos más testosterona y que después de todo, la naturaleza ha dotado a las mujeres con un mejor olfato que les permite detectar más tonalidades de un mismo olor y a más distancia, aún si existe un olor encima como un detergente o un perfume como para detectar feromonas femeninas a pesar de ser estas más delicadas.

En las luchas de jiu-jitsu, estamos expuestos a un fenómeno natural que debería darse en otro contexto. En la naturaleza, si un macho dominante vence una contienda, este va a tender a marcar al menos dominante con su olor. Algo similar sucede en como marcamos al sexo opuesto, es cosa de pensar el lugar de donde cada uno de los sexos produce mas feromonas (mujeres en los vellos de la ingle y hombres en los vellos de las axilas) para hacernos una idea de como esta diseñados estos mecanismos. Solo por puntualizar, aunque esas zonas estén depiladas de manera permanente, la glándula y el canal que expele feromonas permanece ahí.
Si bien, tenemos zonas de mayor producción de feromonas, todo el cuerpo está esparciendo feromonas. Si hacemos boxeo, es inevitable, que este sudor con feromonas lo metamos dentro del guante, aun si las manos no están produciendo este “olor a ala”. Eso es lo que hace que los implementos de uso común, con el tiempo adquieran ese olor característico y poco agradable que decir si practican jiu-jitsu, el kimono acaba todo sudado con las feromonas de todos con quienes luches.

Hasta acá, la descripción del problema. Ahora las soluciones, o mejor dicho, las no soluciones.
Primero, bañarse en exceso, bañarse varias veces al día, hace que tu cuerpo pierda su olor natural. El olor es parte de nuestra comunicación social, si te estás bañando cada vez que sales a la calle o más de una vez al día, tu cuerpo, lo que hará es aumentar la producción de químicos con los que se comunica al mundo exterior, y te sentirás cada vez más fuerte. En realidad lo que te esta dando mal olor es el exceso de aseo. Increíblemente, contraintuitivo, bañarse día por medio (por ejemplo), si es que vives en un entorno donde no transpiras, donde no hay polvo, donde no hay contaminantes, hace que tu olor sea incluso más satisfactorio que hacerlo a diario. Es entendible que si hacemos deporte hay que bañarse harto, así que esto es solo un ejemplo, no es una sugerencia. Es irónico pensar que antiguamente las personas se bañaban por presas y casi no usaban desodorante, a pesar de ello, no olían como nosotros al final del día que nos bañamos de cuerpo completo y usamos super desodorantes de 72h.
Segundo el desodorante. Hay gente que literalmente se baña en desodorante, y el cuerpo aprende también que debe producir más olor, más intenso para superar esta barrera química. Ponte poco desodorante, lo justo y necesario, solo donde vale la pena, si lo piensas, quizá recién hoy te enteraste que tu ingle y ombligo también sudan con “olor a ala” y hasta hoy no lo notaste por que no te pones desodorante. Los desodorantes matan químicamente el olor pero las secreciones se ponen cada vez más fuertes, especialmente si compras de estos desodorantes “72 horas”. Alguien responda por favor ¿qué persona necesita un desodorante durante 72 horas?, la gente que hace deporte se pone en la mañana al salir de la ducha y después en la tarde se entrenan. Usa un desodorante liviano, úsalo en poca cantidad, a medida que sea necesario, anda con uno para todos lados en último caso, pero huye de los desodorantes de larga duración, te estas causando el efecto contrario sin contar con el daño que significa para tu comunicación social, los de piedra alumbre no duran mucho, asi que no es aconsejable.

Se supone que el olor que sale de tus glándulas es algo positivo para la interacción social, no es casualidad que los perfumes tienen principios activos sacados de glándulas sudoríparas de ciervo almizclero, más conocido como “musk”. No tiene sentido que un siervo que nunca en su vida se puso un desodorante, huele mejor al grado de meterlo en un envase de perfume. Piensalo, el ciervo almizclero huele mejor que tu que te bañas todos los días, el problema es que estamos acostumbrados a los malos olores que producimos en el sudor por culpa de nuestros hábitos de ciudad, instalados por la química desodorante, el comercio y la publicidad.
Tercero, el jabón. Hoy en día nos venden como jabón un montón de químicos que lo que hacen principalmente es dar color, olor y viscosidad al “jabón”. El agente que lava, es un tensioactivo industrial extremadamente poderoso que está diluido para disminuir su poder. Está lejos de lo que se conoce originalmente como jabón. No contiene grasa y su PH es neutro, solo arrasa con lo que está encima de la piel por dilución, pero no ataca a la piel estimulando a renovar células en su superficie, no la estimula a producir grasa ni a renovar su olor de manera natural. Se nos enseña que la piel con grasa en su superficie es algo malo, pero es esta grasa la que protege la piel, la que retiene la humedad, la que huele bien, y la que de paso es capaz de fijar los perfumes que nos aplicamos. Como nuestros jabones sintéticos producen pieles que no se humectan solas, debemos más tarde comprar cremas, que contienen parafina solida, un producto totalmente sintético que tapa los poros y nos crea un círculo vicioso donde dependemos de estos jabones neutros y de estas cremas humectantes. Si vas a usar jabón, usa un jabón de verdad, uno en barra, uno artesanal, de esos hechos con aceite vegetal, perfecto si es el jabón de castilla hecho de aceite de oliva o idealmente uno que contenga manteca de cerdo, este es el jabón por excelencia, ya que nuestra piel es de origen animal, solo los jabones hechos por saponificación, con grasas animales son lo suficientemente nutritivos.

Esta clase de jabón sacara el olor a jiu-jitsu (o gimnasio) mejor que un jabón líquido “neutro” y de paso cuida tu piel de una manera que sólo puedes descubrir probándolo. Los productos de higiene hoy en día buscan hacernos dependientes de ellos y por esta razón son baratos, para que los productos de verdad no puedan competir con ellos, aunque ten en consideración, que si estás demasiado acostumbrado a usar jabones sintéticos, al usar un jabón artesanal quizá tengas que pasar por un periodo de acostumbramiento, pero no será nada grave.
Cuarto, la alimentación. Hueles en función de lo que comes. Si te alimentas bien, con comida natural, el olor de tu sudor debería ser bueno. Si encima tu alimentación no está basada en químicos, en proteinas o carbohidratos sintetizados, si no incluye químicos que no produce tu cuerpo como “estanozolol”, “hormona del crecimiento” o cualquier otra cosa que elijas para progresar antinaturalmente, tu olor debe ser natural. Si de paso evitas consumir comida con colorantes, saborizantes, edulcorantes, sucederá lo mismo, tu olor no debería apestar. Finalmente dentro de lo natural, evitar los condimentos, el ajo y la cebolla que aportan con sus principios activos aromáticos que se cuelan en el sudor. En resumen, si tu dieta es lo más natural posible, esto implica una dieta balanceada. Según Mike Mentzer esto sería 65% hidratos de carbono, 25% proteínas, 15% grasas, sin químicos de ninguna clase.
No hace falta bañarse en desodorante para oler bien, espero te sirva la información.
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